Es imposible vivir mucho tiempo sin esperanza. Incluso cuando un contratiempo o una decepción hace que se derrumben mis sueños, siempre queda en el fondo de mi mente un germen de esperanza que, regado por mis lágrimas, echa raíces y poco a poco va creciendo hasta llenar el vacío que dejó la ilusión perdida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario