Cuélga tu alma en el perchero y que venga conmigo de paseo, un viaje al centro de la herida.
Que se joda el viento
que si a nuestra locura vuelven nubes oscuras
nos cogerán frente con frente y codo con codo,
cada vez más solos, rodeados de gente.
Si no somos nadie, a nadie va a encontrar.
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