Regalé mi alma imperecedera
¿Para qué?
Para que nunca más me duela.
Sigo sin entender a esa gente que se va sin un porqué... Esa que le falta el valor de darte una explicación. Pero ahora... es lo que menos preocupa. Gente así no la quiero en mi vida, y menos si la estoy empezando de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario