Cuélga tu alma en el perchero y que venga conmigo de paseo, un viaje al centro de la herida.
Me traje todo lo útil, pero no todo lo necesario. Dejé más cosas de lo que parece. Sí, y es que sus tonterías, sus risas, sus juegos, sus abrazos, sus enfados valen más que todo lo que cabe en mis maletas.
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